La hoja proyectada, quizás su sombra. Proyecto enhiesto de ficus a Levante. Me recuerda todo, o casi todo. El recuerdo en la frontera de la verdad, o quizás de la mentira. En aquella tarde fue el aroma del café, mientras la niebla seguía a lo suyo. La conversación, aquella o ésta, y el perfume de las palabras. Que si la época de Nueva Orleáns, que si antes y después de Bob Dylan o del Katrina...
La olla exprés y esa lavadora hacen los coros al cántico exhausto de cada trozo de patata frita. La sartén, la hornilla y el fregadero con sus dos senos enormes, aunque me quedo con el alabastro de los de Marylin, y, en un instante, con la energía del rabo de lagartija cuando el gato se emplea con destreza y amabilidad, fuera de toda duda aparente. En fin, palabras huecas, que iban llenando páginas. Tumbadas en la misma orilla de la realidad, la que existe o la que parece que es y puede que no sea, o quizás sí. Ni sí ni no, sin ton ni son, un semitono más o menos arriba o abajo. Aunque al final encuentras un lugar donde cantar y bailar. Y, al alba, te sumerges en un mar de dudas y, allá abajo, encuentras las cuerdas de todas las guitarras afinadas al mismo tono, o un semitono más o menos. Y vuelta a empezar.
Escucha el susurro del viento en calma y el abrazo dulce de la oscuridad, en aquella noche de Luna nueva, por estrenar, promesa incumplida. Luna de manos vacías, oculta a tus ojos y llena de energía, por el contrario, en la cara oculta de tus sueños.
La esfinge rota llora acartonada al fondo de la barra. Un bourbon de más, por favor, o...no me des más bourbon, por favor...
¿No has visto a los peces mutilados que persiguen a las bellas bailarinas que juegan con sus muñecas rotas? Quizás habías bebido demasiado o demasiado poco...La encontraste allá arriba en la ventana, sentada en el alféizar, con las piernas colgando, con un balanceo sublime y la cabeza en su sitio, o así lo creíste. Las uñas de los pies acariciaban los adoquines de la acera de enfrente, mientras el semáforo de la esquina nunca daba su luz roja a torcer y llevaba años en ámbar. En aquella encrucijada, un instante de duda, como en aquél bostezo crucial antes del final del discurso del jefe.
La tribu ha salido a evolucionar, perdonen las molestias.
Se mostrarán poemas,escritos varios y desmemorias muchas. La música que me inspira,reconforta,me duerme y me despierta.Esos pajarillos en los olmos. Algún salmonconsejo, quizás algún recurso branquial a diario, o de vez en cuando. Aparecerán los sueños de toda la vida. No las ensoñaciones. Sueños para escuchar su mensaje y aprender a conectar, integrar, todas la facetas de nuestro ser multidimensional.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Otoño. Otra vez. Estación de la añoranza. Llegan los trenes del recuerdo. Algunos en tropel. Al asalto. Sin contemplaciones. Las nubes, febriles al atardecer, a las que el Sol ha sacado los colores. Exprimidas como ocurre cuando procesamos las emociones y tocamos fondo. Extraemos el zumo y desechamos la pulpa. Filtramos y saboreamos el jugo de la transformación. Transmutación. Metamorfosis. Renacimiento, sin pasar al barroco. En definitiva, si aprendes la lección, accedes al andén siguiente...
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