Ríos de tinta




A vueltas con los recuerdos. Mareado con la desmemoria. Y olvido los incendios y  recuerdo las cenizas. Me paseo entre pavesas y dejo que el viento disperse los malos ratos y que se decanten las buenas luces, como dice el cantautor.

            Y recuerdo aquel pajarillo que con su trino me convenció para que liberara el cerrojo. Voló y voló y me dejó inerme, a la intemperie, a merced de los vientos, unas veces en la memoria y las más en el olvido.

            Las veces, las más y las menos, las incontables, las que dudé, si los sueños y los recuerdos. Ni unos ni otros. Ya, sobre el papel, se despedazan y son despojos de lugares y tiempos, no sé si remotos o recientes, visitados o por llegar.

            De pronto, en un recodo del camino, se muestra ante mis ojos maltrechos, lo que pudiera parecer una llanura, el remanso del río o la orilla del mar que ya ha bajado... Pero en mi mente se deshace el espejismo miope y me vuelvo a encontrar con las montañas.




Octubre 2012


DEDICATORIA

            A los que aprendieron a escuchar.

            A los que aprenden escuchando.

            A los que no se dejan arrastrar y nadan contracorriente, sin buscar origen ni destino y fluyen dentro y alrededor.

            A los que, en un ejercicio de alquimia inteligente, van logrando trasmutar las sombras en luces y no desfallecen, a pesar de los tropiezos.

            A las mujeres y a los hombres que ya no volvieron a mirarse en los espejos porque descubrieron la trampa de las ilusiones, y la del tiempo voraz, al que lograron arrancarle los dientes y la lengua incluso hasta las uñas.

            A los viajeros que siguen vaciando la mochila porque sienten, por fin, que el mundo no está fuera, sino dentro de sus cabezas, en cada instante de sus vidas, al respirar, al disfrutar con los cinco sentidos, que caminan sin equipaje, sin aferrarse a clavos candentes, sin apegos…

            A los que habéis tenido la paciencia de leer hasta aquí, sin juzgar, porque descubristeis la mentira de la culpa y el pecado, de los miedos y del dolor. Y tomáis la medicina sin contraindicaciones: equivocarse, rectificar y reemprender el camino.

            A los que crean, siembran, abonan y recolectan: sonrisas, miradas que acarician, palabras que reconfortan, abrazos y demás “humanidades”.

            A los que deshicieron nudos y desecharon los prejuicios.

            (Y, por supuesto, a los que ya no beben Coca-Cola).





ACTIVISTA EMPEDERNIDO



HAIKUS



Escribo uno
ha-i-ku de repente
harto del mundo.


Un haiku de más
rompo la estructura
y ya descanso.


Brillan las flores
ya ciegas por el sol
lágrimas de luz.




Rompe la nube
la estructura del llanto
lágrimas de luz.

Destino fatal
lleno de ausencia
ando despacio.

Una sonrisa
se dibuja muy cerca
cuerpo a cuerpo.

Al ver esa luz
parece que ardiera
el horizonte.






 
 
Damien Rice
 
 Little Sister. ¿Dónde estás? Apenas tu desparpajo de antaño hecho jirones, a juego con ese abrigo de paño. Cuadros blancos y grises. Asimétricos, por supuesto, como aquella mirada que atravesaba unas cuántas lágrimas todavía por nacer. Proyectos de una tristeza que habría manado por las ojeras de tantas noches en vela. Little Sister, ¿dónde estás? Apaga la luz. Comienza a amanecer.
 







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