jueves, 17 de noviembre de 2022

 

     Debussy: Suite bergamasque, L.75,3. Claire de Lune

 

 

         Después de una temporada de sequía “literaria”, pongo dedos en las teclas mientras suena por los auriculares el piano de Ryuichi Sakamoto.

No sé si hay margen izquierdo en esta vista de pantalla. La tabulación del comienzo del primer párrafo, sirve de pretexto para jugar con cierto mensaje, se llame metatexto, subtexto o palimpsesto.

Tal vez sean dos estrofas, cinco versos o cualquier otra aritmética poética posible. El autor decide, verso a verso. Inspirado desde la ausencia de premeditación. Tan de repente.

Una vez hechas las presentaciones, vamos al meollo de la historia.

Porque aún queda mucho por contar.

Desde la distancia, sin salpicaduras ni manchas indelebles

Que pudieran dejar el ánimo, el ánima, animus, maltrecho.

Arañé, cogí a puñados las desdichas y las arrojé 

Lo más lejos posible del capazo. Aquella infancia difuminada

Por pinceladas firmes de tiempo que emborrona la memoria.

Es la luminosidad del instante presente la que aclara

Grandes dudas, quizás, o tal vez incertidumbres

No demasiado contundentes, la factura de la electricidad

El saldo de la cuenta en el banco o que vamos a comer mañana.

Puede que esas sombras leves tengan que ver con el mercado,

Laboral, para más señas, y sus abismos entre la oferta y la demanda.

Anhelos, decepciones, engaños y desengaños, justicia e injusticias.

Más adelante, cerca o lejos, tarde o temprano,

El camino se ensancha y el horizonte se presta amable

A todas nuestras conjeturas, estéticas y vitales,

(Colorido, luminosidad, incierto, negro ¿?)

 

 


 

 

            
 

 

 

 

 

EL GRUPO GUMERSITERIANO

 

 (El título de la otra novela en verso. Versus. En la poética popular antigua, a la antigua, significaba iros con viento fresco).



Pensaba, no movía un dedo, costumbre inveterada,

En recopilar, tal vez, en exclusiva  (mundial-pandémica)

Tan solo palabras perdidas en cuadernos, libretas y servilletas.

Pensaba desde una quietud ansiosa semienterrada sin más

Organizar, seleccionar, eliminar, quizás para siempre,

Excusas, se descubrió delante del espejo,

Sombrero al viento, el cabello revuelto

Manga por hombro, con faldas y a lo loco

Se espetó, con aguijón en la mirada

Y algo de veneno en las palabras

¡No hay excusas, recopilaciones, organizaciones y borrado.

Manos a la obra!

 

¡He aquí al poeta, renacido, redescubierto, reescrito, liberto

Con su extensión gráfica de las humedades sentimentales

Desde la onírica arrítmica cotidiana!

Un dibujo en el diario, a lápiz Palomino Blackwing

¡Menudo pájaro! Los dos rostros en el nublado de la pareidolia

Un paisaje desconocido, quizás unas montañas, tal vez:

 “¿Huir de uno mismo? ¿Escapar? ¿Darse a la fuga?

¿Hacia fuera? ¿Hacia dentro?

Puede que se trate tan solo de caminar, dentro y fuera.

Se hace camino… ¡Anda!”

 

 

 

 

                    


 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 15 de noviembre de 2022

Cuenca 12 de julio de 2021

 

La mirada atenta

El oído abierto

La luz que me mira

Y me susurra en el silencio de la tarde,

Apenas unas voces

En la callejuela de abajo.

El bosque, el rio en la profundidad,

Sumido, sumergido en las sombras.

Allá arriba el mirador

En lo alto del cerro

Y ese sagrado corazón

Con el que los conquenses

Tal vez se sientan protegidos.

 

Contemplo el paisaje, me abruma,

Me saca una sonrisa

Mientras intento relatarla

En el autopoema

Que me invento aquí,

En un lugar de la Mancha…

Sí quiero recordar tu nombre

Cuenca fresca, oasis

En la canícula voraz

Del mes de julio que abrasaba

Sin compasión los campos de Andalucía

 

 

               Cuando tu risa

                Me llega en la distancia

                Ríe mi corazón.

 

A golpe de haikus, soy capaz de liberar las tensiones, ocultas quizás, del confinamiento. Quién sabe.  

También escribirte por sorpresa. Latido a latido.

En cada respiración. Bocanadas de esperanza calmada

En la incertidumbre y el desaliento.

Al atardecer, cuando la añoranza se cuela entre las  nubes.

También en la madrugada de la Primavera caprichosa.

Imágenes sin tiempo, en este espacio insalvable, por ahora.