POEMA SIN NÚMERO
Huérfano de cifras, sale adelante como puede.
Letra a letra, muy despacio, sin montar el numerito.
El autor empuja con suavidad
Para llevar la chalana más allá del rompeolas.
Ahora la barquita lista para la pesca.
Pececitos de colores, vocales y consonantes.
El timón firme en una mano,
Con la resolución de marinero avezado,
Y en la otra, la redecilla casi cedazo,
Con la que parece que quisiera cazar mariposas.
La fortuna le sonríe mientras asoma la cabeza
Por detrás de una caracola gigante.
Le anuncia la tempestad con un soplido.
Es hora de volver a tierra firme.
Bajo el lampadario, besos y abrazos
Desparramados, enterrados antes de ayer,
O, más exactamente, siglos.
Sólo un brazo ilumina el rincón,
El resto duerme con las bombillas
Enterradas entre telarañas.
Besos y abrazos.
Y las risas que gotean desde el cielo,
Nubes abiertas de par en par.
Caricias y danza sensual.
En el otro extremo de la estancia
La luz del amanecer pide permiso a las cortinas
Para iluminar con timidez todos los rincones.
Los tuyos y los míos.
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