EL LOBO ESCAPA DE SU GUARIDA, CASI AL FILO DE LA LUNA LLENA DE ABRIL.
Durante el invierno, arriba en la cueva, en sueños, tal vez atisbó la Primavera.
¿Qué sabe él de las flores y la poesía?
Ahora tan solo la lluvia le susurra
El aullido lejano en el desgarro del rosal,
La risa precoz de la madreselva salvaje.
La huella imposible del cordero en las calles desiertas
La ciudad confinada, silenciosa, repleta de miedo
Jadeante en busca de un futuro más incierto
Más oscuro, pandémico, mentiroso, gris
Con alguna grieta de esperanza en las aceras.
El rebaño aterrorizado repite consignas imposibles
Pastadas en el prado cibernético, rumiadas tal vez
En la madrugada insomne. Sin preguntarse nada.
Las fauces abiertas de par en par y las urgencias
Rebosantes de bulos y malentendidos
Para los que ya no existe protección, ni guante , ni mascarilla.
Los colmillos afilados del mercado que parece herido
Pero no tanto, porque ya había previsto sus defensas.
Y los desheredados de siempre, como siempre
Tendrán que sufrir las consecuencias.
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