Con Benedetti, encuentro el remedio para el
naufragio en el desahogo. La nave que zozobra.
En esta parte del planeta agua es
otoño. Siguen los –“cortes” desafinados en “re”- mayor. Congelaciones, recortes
desatinados, crisis y desvergüenza. Mucha desvergüenza. Desvergüenza al
cuadrado, indignación a la máxima potencia.
Mi panfleto para el desahogo. Sin
medios de comunicación, la masa de medios. Y, todavía, el fútbol y los toros.
Seguimos con el “pan y circo”, las cosas del siglo XXI.
La lucidez como puerta al camino de
la indignación, la lucidez como ventana al vasto territorio de la libertad.
Sobrevivir, las cabezas y las revoluciones, el materialismo, el egoísmo
exacerbado, la pena, ¡colage de mundo!...
Y me quedan: la palabra escrita, las
canciones, el bosque y la mar. Y la vida en cada aliento, inspirar...,
expirar... Y los abrazos y los colores, cada olor, cada sonido. La piel de los
congéneres. La poesía, la felicidad y la melancolía.
Estas palabras que se desgranan,
letra a letra, con suavidad sobre el papel en blanco... Los naufragios y los
desahogos.
Las preguntas... ¿y las respuestas?
¿Y la solidaridad? ¿Y el reparto equitativo de la riqueza? ¿Y la paz? ¿Y el
amor? ¿Y la compasión entre los “seres superiores”, reyes y reinas de la
creación, mujeres y hombres de este planeta de agua?
Tantas preguntas sin respuesta.
Aquellas que se formulan y aquellas que yacen envueltas en telarañas muy
espesas, en el olvido, en la ignorancia, en la ocultación, mentira, mentira,
mentira. Preguntas y respuestas. Preguntas sin respuesta.
Y me quedan: los sueños y la poesía.
Los sueños para aprender, para ordenar los registros de la memoria. Quizás para
seguir viviendo. Quizás para encontrar las respuestas enterradas, las
sumergidas, dinamitadas, volatilizadas, dormidas...
Y la poesía: desde aquí se oyen, a
lo lejos... los gritos, las risas, los llantos, incluso los silencios. Se oyen
las lágrimas pero también los ronquidos insanos de los sin conciencia.
Los agujeros del cinturón. Hoyos para
enterrar mala conciencia e insolidaridad.