Se mostrarán poemas,escritos varios y desmemorias muchas. La música que me inspira,reconforta,me duerme y me despierta.Esos pajarillos en los olmos. Algún salmonconsejo, quizás algún recurso branquial a diario, o de vez en cuando. Aparecerán los sueños de toda la vida. No las ensoñaciones. Sueños para escuchar su mensaje y aprender a conectar, integrar, todas la facetas de nuestro ser multidimensional.
jueves, 8 de octubre de 2015
DOS DEDOS DE LUCES
Quizás tendríamos que acudir al oculista del corazón, además de a la consulta del oftalmólogo, porque andamos un poco ciegos de insensibilidad.
SI TÚ ME DICES VEN, YA NO LO DEJO TODO...
El pasado que no existe. disfrazado de memoria. Recuerdos como el humo adormecido al atardecer. Escalera desubicada, ni es de incendios, ni siquiera principal. Ni lenta como caracol. Peldaño a peldaño, las añoranzas se quedan en el contrapié. Traspiés de los recuerdos.
domingo, 4 de octubre de 2015
Biblioteca Isabel Roldán
Tendría que haberme calentado antes los ojos, porque desde hace un tiempo, me había notado la(cabeza ) la mirada fría. El lapsus linguae estuvo servido, quizás antes de escribir la palabra cabeza en lugar de mirada. Porque, sin ánimo de polemizar, confusión sin culpa es tan sólo una equivocación, como cualquier otra. Y para rectificar están los cuentos que a uno le gustaría haber escrito.
Ahora el escritor reflexiona acerca del "manos a la obra", en lugar de anclarse, una vez más, en el pasado. Los cuentos por escribir. Desde el presente. El aquí y ahora inquieto, subido en el carromato del corazón que trastabilla por los caminos de la vida, a veces tortuosa, sin duda.
El que escribe, quizás para calmar aquella inquietud; vaya a ser que evolucione y crezca hasta la ansiedad y angustia; sigue con la tarea, verso a verso.
Tendría que haberme calentado antes los ojos, porque desde hace un tiempo, me había notado la
Ahora el escritor reflexiona acerca del "manos a la obra", en lugar de anclarse, una vez más, en el pasado. Los cuentos por escribir. Desde el presente. El aquí y ahora inquieto, subido en el carromato del corazón que trastabilla por los caminos de la vida, a veces tortuosa, sin duda.
El que escribe, quizás para calmar aquella inquietud; vaya a ser que evolucione y crezca hasta la ansiedad y angustia; sigue con la tarea, verso a verso.
Esa mirada
atraviesa el tiempo,
instante fugaz.
Es el otoño estación propicia para la memoria. Estación de la melancolía, transitoria, nunca crónica. Por ahora, a pesar del cambio climático.
Desde siempre. Por las nubes, por los vientos, a veces por la lluvia bendita, con tacto de seda para los campos. Otras veces caudal impetuoso de lágrimas, casi celestiales.
Estés donde estés, eres aquí y ahora. Permeable, osmótica con el Universo entero.
Y, en un lapso, casi imperceptible por las máquinas cronográficas, tu sonrisa elabora, rauda, la coreografía que nos hace y nos deshace, en danza eterna, para siempre.
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