martes, 24 de diciembre de 2013



     El profesor entra en el aula. Los alumnos le siguen y comienzan a hace ruido, arrastran de forma impenitente y alevosa las sillas, como de costumbre. Borra la pizarra blanca que otros han dejado fermentar con signos ininteligibles. Comienza a refunfuñar y alterarse. El ruido no cesa. De repente los alumnos, al unísono, golpean las mesas dejando caer brutalmente carpetas y mochilas. Todos los días igual, todos los días igual, masculla el profesor. Encolerizado, abre su cartera de piel marrón otoñal, envejecida pero aún consistente, como su autoestima, y extrae un spray de pintura roja, de los que usan algunos de sus alumnos para llenar las paredes con graffiti. Sin mediar palabra, comienza a rociarles con pintura roja mientras salta y grita como un simio por encima de las mesas, dando patadas a los monitores de los ordenadores antediluvianos. Cae al suelo al llegar al fondo del aula y se levanta mientras balbucea: fastuosos medios técnicos… Los alumnos, estupefactos, no dan crédito a lo que están viviendo y quedan impávidos e inmóviles aferrados a sus sillas como estatuas sangrantes. Poco a poco, lívidos, temblorosos y empapados en sudor, comienzan a reaccionar y algunas lágrimas y sollozos tintan el ambiente enrarecido. El profesor vuelve a su mesa y extrae de la cartera, con actitud ceremoniosa, como de mago aficionado, un plumero que sujeta a su cabeza con una felpa elástica, sin logotipo comercial, y embiste como un novillo, con precisión inusitada, el rostro de cada uno de sus alumnos que se miran unos a otros con estupefacción e incredulidad manifiesta. Parece que las cosquillas han surtido el efecto deseado porque reaccionan en cadena, y se tiran uno tras otro por la ventana. Afortunadamente la ventana está en la planta baja y no sufren daño alguno. La lección está aprendida.

     El fin de semana siguiente, el profesor visita a los  alumnos internados en el Centro Terapéutico de Disfunciones Psicopatológicas. Algunos deambulan por los jardines con la mirada perdida, quizás en algún territorio de un pasado no muy lejano. Otros suben y bajan a toda velocidad de los olmos y encinas centenarias, y sólo alguno ha permanecido en su habitación y parece observar, melancólico, cómo una lluvia fina lava tejados, ramas deshojadas, rencores y algún que otro malentendido.

     A mediodía, todos se sientan a la mesa bajo una carpa de lona de color azul cielo, y degustan una paella cocinada por el profesor y algunos de los alumnos que, finalmente, no fueron internados.

     Al atardecer contemplan en silencio la puesta de Sol.

     Poco a poco, internos y liberados se despiden con abrazos y alguna lágrima fugaz después de la merienda. Con las últimas luces, unos quedan y otros atraviesan la verja maltratada por el óxido. Saben que ya nunca volverán a ser los mismos. Afortunadamente.



Ahora un latigazo me recorre de abajo a arriba.
Se mueve la serpiente, cuando te recuerdo.
Un olor a tierra mojada, tierra de cementerio.
(Estos últimos días me he muerto un poco).
A  vueltas con nuestro amor. Dudas terminológicas.
Rompo la métrica y la simetría, y pierdo el equilibrio.
Pero me siento vivo, pero me siento vivo.
Solo me he muerto un poco.
El desgarro de la rama que se desgaja del tronco.
La angustia de la soledad después de la tormenta.
La aridez de la distancia, el simún que te envolvía.
Y las canciones en las tardes de lluvia.
Y tú en aquél desierto sediento.
Mientras, observo el secarral de mi herida que se va llenando:
de todo menos de nostalgia,
de todo menos de silencio,
de soledad estrepitosa y áspera, nada de rencor, 
de todo menos de cárcel.
 
Herida que cicatriza con el bálsamo de la libertad.
Toda la poesía cuando pasa el tren del desamor.
La música más sobrecogedora mientras los aviones se retrasan.

lunes, 16 de diciembre de 2013

    Recuerdo que una vez leí, no hace mucho tiempo, algo parecido a esto: "Tenemos muchos problemas emocionales,  pero en realidad dichos problemas no lo son; son algo que nosotros hemos creado, son problemas que surgen a partir de nuestros puntos de vista e ideas autocentrados. Al señalar hacia algo, surgen problemas. Pero en realidad no es posible señalar nada en particular. La felicidad es pena, la pena es felicidad. Hay felicidad en la dificultad, dificultad en la felicidad. Aunque nuestras maneras de sentir son diferentes, en realidad no lo son. En esencia son lo mismo".

     Y ahora recuerdo algo que escribí hace más de tres años. Sobre el punto de inflexión, más o menos. Según como se mire. Los puntos sobre las íes y las luces y las sombras. Intercambios,  pequeñas venganzas cotidianas. El sonido y el silencio generador. Soporte absoluto... El silencio.

     En aquél atardecer del último domingo del mes de marzo, reflexionaba como podía acerca de mi existencia. Meditaba y luego escribía a mano para intentar encontrar, de la manera más artesanal posible, la salida del laberinto. Los recodos y los rincones del jardín de mi mente, que me había propuesto cultivar y conocer lo más profundamente posible. Conseguí, con paciencia y constancia, iluminar ciertos recodos de aquél laberinto. Una limpieza y una poda eficaz trajeron, por fín, la luz al rincón del miedo que tantos años permaneciera enigmático, tintado de un verdín inusitado y envuelto en un aura perfumada de humedad profunda. Aquella tarde algunas nubes que aprecían desde Poniente se tiñeron de un rojo intenso. Un perfume de flores de almendro las acompañó mientras la noche les hincaba el diente.

     RETAZOS. PENSAMIENTOS DESHILACHADOS. 

    Intento zurzirlos, sin dedal y con las gafas de cerca como anteojos, que me atraen hacia el papel y me protegen de las inclemencias del relato. Retazos que relato, como ensayos de un aprendiz de costura literaria. La aguja que surca un mar de tela que, en su vaivén, a veces deja varados en la costa, pespunte a pespunte, los costurones de la memoria.

     Como aquella historia de la cantante ciega, que interpretaba Aída de Verdi con la clarividencia de quien aprende rápido y vive despacio. Se presentó esa misma tarde en el salón de la casa del jardinero, el mismo que limpia y poda. Fué a través de la ventana que acababa de abrir cuando sintonizó Radio Clásica. Estuvo sentada a su lado hasta el final de la ópera. A veces susurraba, a veces gritaba de dolor y desesperación, pero él, compasivo y cercano, a pesar de su firme misantropía, se comportó como buen anfitrión. Casi a medianoche y sin mirarse, se despidieron sin mediar palabra. El jardinero apagaba el receptor y las luces, desmesuradas para esa hora, con un suspiro de nostalgia apenas contenida.

domingo, 15 de diciembre de 2013

     Recuerdo aquél sueño que titulé "El reloj ruleta". Corrían los primeros años de la década de los noventa. Vivía cerca del mar desde hacía más de un lustro y no me había aclimatado aún a aquellas humedades. Ocurría algo así como: Estaba alrededor de una mesa con algunos compañeros de trabajo y jugaba con un reloj de muñeca sin correa. Lo hacía girar y el reloj se paraba, al azar, marcando a cada vuelta una hora diferente...

     Quizás se trataba de una artimaña del inconsciente para llamar mi atención acerca de la necesidad de alterar mi tiempo, la situación de vida en la me encontraba...

     Se podría ilustrar el apunte onírico con una música y una letra y,  quizás, con un cuadro... "The Night Watch" de  King Crimson... "Ronda Nocturna" del pintor holandés... Los sueños y la duermevela...
     "Mantén el cuerpo inmóvil; guarda silencio. No controles los pensamientos, déjalos llegar, y deja que tu consciencia se relaje en un estado de perfecta comodidad. Llegados a este punto, se disuelve el apego a la meditación y a la no-meditación. La mente, libre de toda construcción mental no es más que consciencia clara, vasta y transparente". (SHAKBAR, MEMORIAS DE UN YOGUI TIBETANO)

viernes, 6 de diciembre de 2013

     "Es posible sosegarse mediante la respiración. No controlándola, sino conectándose humildemente con ella y acompañándola con suavidad.
     Siempre ahí con nosostros. Como un recurso siempre disponible para hacernos conscientes, para unirnos al instante presente observando los movimientos de la respiración en todo el cuerpo sin intentar modificarlos.
     ¿Frente al dolor? Respirar. ¿Ante la angustia y el desamparo? Respirar. Empieza por respirar. A continuación todo resultará más claro. Lo que habrá que hacer o pensar parecerá entonces más evidente. Respirar no transforma la realidad. Pero respirar sí que transforma la experiencia que se tiene de la realidad."

MEDITAR DÍA A DÍA (25 lecciones para vivir con mindfulness) Christophe André. Ed. Kairós

 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Optimismo del Libre





18-12-2012



¿Y si la nube nunca se disipa?
¿Y si el pesimismo se hace inquilino,
anida, escarba, engulle y regurgita
y deja el hogar devastado
y lleno de ponzoña?...

Decidí romper el enlace,
la conjunción y el condicional
cada uno por su lado,
y el optimismo que da lustre y esplendor
brilló sin remisión,
y me libré, apenas para siempre,
de tanta estupidez,
la del mundo y la mía
que, podríamos comprobarlo, son una misma cosa.



Corazón Solidario




Con Benedetti, encuentro el remedio para el naufragio en el desahogo. La nave que zozobra.

            En esta parte del planeta agua es otoño. Siguen los –“cortes” desafinados en “re”- mayor. Congelaciones, recortes desatinados, crisis y desvergüenza. Mucha desvergüenza. Desvergüenza al cuadrado, indignación a la máxima potencia.

            Mi panfleto para el desahogo. Sin medios de comunicación, la masa de medios. Y, todavía, el fútbol y los toros. Seguimos con el “pan y circo”, las cosas del siglo XXI.

            La lucidez como puerta al camino de la indignación, la lucidez como ventana al vasto territorio de la libertad. Sobrevivir, las cabezas y las revoluciones, el materialismo, el egoísmo exacerbado, la pena, ¡colage de mundo!...

            Y me quedan: la palabra escrita, las canciones, el bosque y la mar. Y la vida en cada aliento, inspirar..., expirar... Y los abrazos y los colores, cada olor, cada sonido. La piel de los congéneres. La poesía, la felicidad y la melancolía.

            Estas palabras que se desgranan, letra a letra, con suavidad sobre el papel en blanco... Los naufragios y los desahogos.

            Las preguntas... ¿y las respuestas? ¿Y la solidaridad? ¿Y el reparto equitativo de la riqueza? ¿Y la paz? ¿Y el amor? ¿Y la compasión entre los “seres superiores”, reyes y reinas de la creación, mujeres y hombres de este planeta de agua?

            Tantas preguntas sin respuesta. Aquellas que se formulan y aquellas que yacen envueltas en telarañas muy espesas, en el olvido, en la ignorancia, en la ocultación, mentira, mentira, mentira. Preguntas y respuestas. Preguntas sin respuesta.

            Y me quedan: los sueños y la poesía. Los sueños para aprender, para ordenar los registros de la memoria. Quizás para seguir viviendo. Quizás para encontrar las respuestas enterradas, las sumergidas, dinamitadas, volatilizadas, dormidas...

            Y la poesía: desde aquí se oyen, a lo lejos... los gritos, las risas, los llantos, incluso los silencios. Se oyen las lágrimas pero también los ronquidos insanos de los sin conciencia.

Los agujeros del cinturón. Hoyos para enterrar mala conciencia e insolidaridad.  

Ausencia inminente




Aquél inmenso tablón:
Vacío, inerme, de corcho,
inane de tus palabras,
tal vez de tu dibujo,
un corazón, o una nube que sonríe.
Puede que un poema…
Pero nunca para herir
aunque aquella flecha
aunque dos nombres,
aunque vacío…

Tablón de salvación.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Inspiración/Escritura/Respiración

Dos Músicos, quizás alguno con la mente atormentada, que expresan y canalizan la energía desbordante de la mente.




Sinfonía nº 4 en mi bemol mayor, (WA 104) Romántica,  de Anton Bruckner








 Danza de los Espíritus Bienaventurados de Orfeo y Eurídice de C.W. Gluck .(Recomendada la versión al piano interpretada por Nelson Freire). 






domingo, 17 de noviembre de 2013

Un libro y un programa de radio

Cuentos para aprender a aprender. José María Doria. Gaia Ediciones.

Puede que el autoconocimiento nos conecte de una manera más sincera con el mundo que percibimos, sobre todo con la Naturaleza.

El bosque habitado. Domingos de 11 a 12 de la mañana en Radio 3 de R.N.E.

¿Vamos a ponernos en marcha y comenzar por nuestro huerto pequeño? Venga, aunque sea en la ventana... 

sábado, 16 de noviembre de 2013

CON RESPETO

Dice el poeta: "No es posible hacer sólo lo que se hace"

Y me atrevo: Quizás no sea posible pero podría ser necesario. Hacerlo con todos los sentidos y, además disfrutarlo. Todo es posible. A cada instante. Me pregunto:  ¿será posible algún dia, utilizar con serenidad todos los recursos, incluso los más recónditos, que nos ofrece el territorio infinito de nuestra mente?

Algo que hacer: unos instantes con alguna canción de David Byrne o de Sandro Battiato. O respirar con sencillez, sin aspavientos y sin pretensiones. O enterrar prejuicios para abonar el campo de la libertad.

Quizás haya un elogio de la "sombra" cuando el poeta escribe: "Quien no vive con fantasmas desconoce el color de la mañana". El poder del lado oscuro de la naturaleza humana. (ENCUENTRO CON LA SOMBRA. Ed. Kairós).

Y puede que, en el ámbito de las responsabilidades, antes de la escuela del sistema educativo, se intente doblegar a la inocencia. Por eso el poeta y el que escribe, aquí y ahora, puedan estar afinados en el mismo tono: "La inocencia lo conoce todo sin saber nada."

Dice el poeta: "Un hombre en silencio es una alerta. Agua muda."

Y me sigo atreviendo: El silencio del ser humano pudiera ser una llave. Agua cristalina.

Y el poeta decide expresar: "En el lago del amor, a los cisnes les brillan los colmillos."

Y con respeto escribo: En el lago del amor todo es posible. Hasta los cisnes pueden perder la dentadura.

Desvelando identidades, dice Miguel Ángel Arcas: "El perdón espanta a nuestros lobos."

Salmoncitocontracorriente: El perdón puede ser aquél barco que navega en aguas infestadas de tiburones.

Y más sobre el silencio:"El silencio es una crisis."

Escribo desde el silencio: La crisálida de la crisis. Metamorfosis y crecimiento.

Desde aquí vivo coleando en este río. Doy las gracias a Miguel Ángel Arcas (Más Realidad. Ed. Pretextos) por impulsarme a sacar la cabeza y boquear a cielo abierto unos instantes. Gratitud.








SER DE OTOÑO

A veces vivimos a saltos, a trompicones. Presos en la cárcel de la inconsciencia. Queremos evadirnos a tientas sin quitarnos al venda de los ojos. Perdidos sin rumbo, ciegos, tanteando el final.

La flecha clavada en tu ojo...¡Arráncala! Con decisión. Y ahora surca a galope las estepas heladas del miedo. Cruza a la otra orilla. Atraviesa las montañas por aquellos desfiladeros, con decisión, confianza, energía creativa y calma. Continúa hasta llegar a la orilla del mar. Deja que te busque el agua...

Ahora puedes navegar, firme el timón, aunque la nave zozobre. Ya quedan a popa, diluídas en la estela, las culpas y las proyecciones hacia los otros. Asumes con responsabilidad la elección de tu rumbo nuevo.

Puedes surcar las olas fundido con el presente eterno.

SER DE MAR

Los latidos del corazón y el rompeolas. Espuma. Blanco en mil pedazos. Azul compacto maniatado por el viento. Esa música. Los latidos del corazón. El rompeolas. Detrás,  los bombos desgarrados de las farolas del paseo marítimo. El Sol ya no juega al escondite. Algunos adolescentes ansiosos han roto el arcoiris. Buscaban las sombras y se toparon con un atardecer lento, que presagiaba rarezas tan evidentes como la futura extinción del género humano.

martes, 12 de noviembre de 2013

Ríos de tinta






DEDICATORIA

            A los que aprendieron a escuchar.

            A los que aprenden escuchando.

            A los que no se dejan arrastrar y nadan contracorriente, sin buscar origen ni destino y fluyen dentro y alrededor.

            A los que, en un ejercicio de alquimia inteligente, van logrando trasmutar las sombras en luces y no desfallecen, a pesar de los tropiezos.

            A las mujeres y a los hombres que ya no volvieron a mirarse en los espejos porque descubrieron la trampa de las ilusiones, y la del tiempo voraz, al que lograron arrancarle los dientes y la lengua incluso hasta las uñas.

            A los viajeros que siguen vaciando la mochila porque sienten, por fin, que el mundo no está fuera, sino dentro de sus cabezas, en cada instante de sus vidas, al respirar, al disfrutar con los cinco sentidos, que caminan sin equipaje, sin aferrarse a clavos candentes, sin apegos…

            A los que habéis tenido la paciencia de leer hasta aquí, sin juzgar, porque descubristeis la mentira de la culpa y el pecado, de los miedos y del dolor. Y tomáis la medicina sin contraindicaciones: equivocarse, rectificar y reemprender el camino.

            A los que crean, siembran, abonan y recolectan: sonrisas, miradas que acarician, palabras que reconfortan, abrazos y demás “humanidades”.

            A los que deshicieron nudos y desecharon los prejuicios.

            (Y, por supuesto, a los que ya no beben Coca-Cola).


ACTIVISTA EMPEDERNIDO


Octubre 2012



lunes, 11 de noviembre de 2013

SER

"La ironía melancólica encuentra un equilibrio precario entre el apego y el desapego".

"Para encontrar la verdad uno debe rechazar todos los sistemas fáciles y erigirse, sin adornos, ante el universo y hacerse, a través del amor, vulnerable al otro. Este misterio del amor está más allá de las palabras y puede expresarse mejor, como el dolor de la pérdida originaria, en un aullido musicalmente amusical".

El autor, Eric G. Wilson, el de la felicidad y la melancolía, hasta cita a John Lennon, por aquello de ..."nacemos del dolor y dolor es lo que padecemos la mayor parte del tiempo. Y yo creo que cuanto mayor es el dolor, mas dioses necesitamos". La transformación, la alquimia interior..."John Lennon transformaba la tortura emocional en arte".

SER

CONTRA LA FELICIDAD. EN DEFENSA DE LA MELANCOLÍA. Eric G. Wilson. Ed. Taurus

VIVIR CON LA SOMBRA. Iluminando el lado oscuro del alma. Connie Zweig y Steve Wolf. Ed. Kairós

SUEÑOS

Tenía menos de nueve años, porque aún vivíamos en el pueblo. Recuerdo que aquella noche me desperté gritando algo así como ¡que viene el perro negro!. Mi madré acudió y me consoló. Había tenido una pesadilla. Es el primer sueño que recuerdo con nitidez. Estaba dentro de un tunel.La oscuridad. Por una boca aparecía el tren y en la otra estaba el perro negro que comenzaba a correr hacia mí. No hubo análisis, era un niño, pero sí "explicación". Aquella tarde iba por la calle de La Villa, contemplando el mundo con inocencia y curiosidad. Después de un rato me pareció que un perro me seguía. Intenté desembarazarme de él y aligeré el paso. Pasos de niño menudo. Ahora no recuerdo muy bien si fué el pan o el chocolate. El caso es que el chucho dejó de seguirme entretenido con mi merienda.
MÚSICA

"Te dejarán que grites para que pierdas la voz. Que pidas imposibles y que recojas las migajas. Te harán creer que así es la vida. No digas, no digas que no te avisé..."
Gracias a José Ignacio Lapido por la agudeza de sus composiciones.
Desde este "ángulo muerto" aporreo el teclado de las letras y, mas tarde, el de la música.

SER

"COSAS QUE APRENDÍ DE ORIENTE", Francisco López Seivane. Ed. Oberon.

"Un tratado de sabiduría y una ayuda inestimable para crecer humanamente al margen de esoterismos, sectas y religiones.



LA MOSCA DE LA DESMEMORIA (Hace mas de veinte años)

"Moon for a day" de YES, en una tarde-noche de final del verano, diecinueve de septiembre, de 1992 de nuestras desdi­chas, con devaluación de la peseta incluida. Soñando con el corazón del amanecer decía Jon Anderson con sus agudos suaves, tan falsos como bellos. Uno de mis cantantes, vocalistas de grupos, favoritos. Tantas veces imitado, en tantas tardes de música, de las de entonces. (Recuerdo un día...-- Ahora/mas tarde, quizás,  apro­vecho para contar vivencias de entonces---)...(La música como vehículo de comunicación, no sólo con mis escritos sino entre los verdaderos protagonistas de las historias que os pienso contar de aquí en adelante ¡sin piedad! "Heart of the sunri­se".

            Algunos de los títulos son muy del agrado de este pobre cuentista. Como el cortísimo "Five per cent for nothing": 5% de nada? . "Long distance run around"....

LA MÚSICA TAMBIÉN ME CURA

Vibración, Resonancia, Ritmo, Armonía....la Música que fluye en el interior.




Boquea el salmoncito casi a contratiempo, cuando escucha:

"Can´t take my eyes off of you" de Damien Rice. Que si quieres arroz pues... quizás rice pudding