martes, 15 de noviembre de 2022


 

 

Al más puro estilo,

Al estilo más puro

Puro estilo al más

Más estilo puro al

Estilo al más puro

Puro más al estilo

O quien puro repuro.

Y así,  sin demasiado hartazgo, por la supuesta monotonía  del asunto de las permutaciones-combinaciones lingüísticas, seguía jugando con las palabras en aquellas mañanas de encierro pandémico. Algunas veces recordaba el mote que su amigo Jose le dibujó, a modo de caricatura, en uno de sus cuadernos de trabajo “literario”: “El acumulador de palabras”. Ahora las comillas habían insistido y le comían terreno al resto de argumentos, devoradoras y repetitivas, aunque no demasiado. Tal vez suaves…

¡Oh comillas recalcitrantes, irrespetuosas

Desafiasteis al aprendiz de escritor

Y así seréis carne de venganza.

Aunque el vegetariano se consuma

En lamentos quejumbrosos

Allá arriba en la torre del homenaje

Los calderos secos y vacíos

Y el aceite virgen extra

Para suavizar a las voraces

Comillas medievales

Llenas de actualidad.

 

 

 

 

 

 

Ya correteaba enero en tiempos de pandemia.

 

Meses anormales perdidos en aquél año que se había escabullido de la peor manera posible, lleno de frases hechas, palabras descubiertas a golpe de informativo, dentro y fuera de las redes donde cualquier cosa se pesca.

 

Verdades a medias, mentiras completas a diestro y siniestro.

Titulares para la venta de más sangre, sudor y contagios.

Las tintas, también a la mitad de su rendimiento, mancharon las aceras llenas de mascarillas extraviadas, por decir algo no demasiado ofensivo para los libres (al menos ese era ahora su disfraz, bajo el que se adivinan pieles putrefactas de represión y trasnoche en los burdeles de siempre).

Cacarean en los foros de desbaste

Por fortuna, algunos picos libres de polvo y paja.

Otros,  mujeres y hombres mediáticos, aún sin pulimento

Perdidos en ataques y contraataques

De yo llevo la razón y tú estás equivocado.

Zangandungos de verbo fácil tal vez de tres al cuarto

Con probabilidades muy certeras de cuarto y mitad

Aritmética de lenguaje inapropiado

Para el lugar que ocupan quítate tú para ponerme yo.

 

En aquél poemario indisciplinado no faltaron

Adverbios nerviosos ni conjugaciones delirantes

Antes bien, parece ser que sobraron en exceso

Aunque según su vara de medir,

Lomos del derecho y del revés

Eran siempre escasos, casi inexistentes.

 

Subordinados a la capacidad de atacar con destreza

Compás a compás, el mayor número posible

De entradas y salidas, por delante y por detrás

Del viejo y olvidado diccionario.

 

¿Quién lo iba a decir? ¿Quién da más? ¿A qué viene esto?

¿Y lo otro? ¿Es cierto eso que dices?...

Había desparramado interrogantes por cada peldaño

De su incipiente carrera literaria, punta tacón.

Preguntas a las que no quería responder

Tan solo la fórmula desnuda a la intemperie

De los bajo cero de las madrugadas insomnes.

Cuestiones a la sombra de los años

Del pasado inhóspito ajironado de esquina en esquina.

Y a la vuelta todos los calendarios apilados

En espera de la pira crepitante

Donde las pirales día a día aletearán felices.



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