miércoles, 20 de diciembre de 2017

QUIZÁS MI PUEBLO

        
           Lágrimas desparramadas, aluvión que inunda el jardín maltrecho por la arqueología del recuerdo.
       Cada agujero, gota a gota, rebosante de palabras y sal.
       Lo que fué y lo que no será, en estado de conservación perfecto.
       Descubro, palmo a palmo, con mimo, los huesos cansados y los abalorios, las vasijas tristes y las alegres...
       Y, de manera sorprendente, se cuela por los ojos limpios la leyenda luminosa que yacía dormida en el pergamino iluminado:
        La vida con otra mirada, un mundo nuevo, el que siempre es, sin principio ni final.
        La luz, que desvela el pergamino sin mancha, se proyecta desde aquella esfera mínima, y en su interior se adivina el mapa de la Isla del Tesoro, en dirección al presente. Aquí y ahora.

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