sábado, 16 de noviembre de 2013

SER DE MAR

Los latidos del corazón y el rompeolas. Espuma. Blanco en mil pedazos. Azul compacto maniatado por el viento. Esa música. Los latidos del corazón. El rompeolas. Detrás,  los bombos desgarrados de las farolas del paseo marítimo. El Sol ya no juega al escondite. Algunos adolescentes ansiosos han roto el arcoiris. Buscaban las sombras y se toparon con un atardecer lento, que presagiaba rarezas tan evidentes como la futura extinción del género humano.

1 comentario:

  1. Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?, Platón y sus cosas...
    De camino a mi tierra para ir a trabajar y se me viene Platón y tu salmonconsejo, amenizado por Extremoduro y su ley innata

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