DEL ESTE AL SUROESTE
Llegar a tus párpados. Mecerme en tus pestañas. Navegar en las olas de esa mirada inmensa.
Y si hubiera naufragio, descansar en las playas luminosas de esa piel que me acoge y sana.
Y siempre, al atardecer, despertar del sueño y, en abrazo sin fin frente al horizonte, sumergirnos en la noche que comienza a renacer.
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