La Mujer desparramada, a ras de lluvia, húmeda y sin viento,
anunciaba la primavera tardía, quizás temprana, casi en otoño,
lágrima a lágrima, con tristeza intemporal.
Aguacero de silencio, media sonrisa, nube a nube.
Es hora de despertar: ¡Bienvenida a la vida!
DOS DEDOS DE LUCES (frente a frente).
Quizás tengamos que acudir al oculista del corazón
(cardioftálmico por Oxford y por Osiris), además de revisar esas
miopías en el oftalmólogo, porque quizás andamos ciegos de
insensibilidad.
Y, tal vez, poder contarle que la viste, o quizás fue ese corazón,
que se desbocaba calle arriba...
Decidiste infringir todas las normas y acabaste pintando en
aquél muro inexpugnable:
Esos reflejos
que brotan desde dentro
de tu mirada.
Por fortuna, ni testigos ni policía. Anduviste negociando con
aquella taquicardia y, al caer la noche sobre la tarde, causó
lesiones que, aunque leves, dejaron la huella pasajera de las
nubes que se recostaban para dormir en el vasto lecho del
horizonte.
Apenas un hilo, hemorragia casi imperceptible, había salpicado
el telón de fondo que anunciara aquella lluvia que jamás se
presentó. (Quizás ello demuestre la futilidad de los
presentimientos o las intuiciones que van cargadas de humedad).
Aquella noche, en los charcos chapoteaban danzarinas todas sus
palabras. El acumulador de palabras solitario, las recogió con
delicadeza y seleccionaba cada una con la mayor imparcialidad
que le fué posible. A la hora de cerrar el astillero, ya navegaban,
por fin, todos aquellos barquitos de papel rumbo al corazón de
de la mañana que esperaba, ansiosa, nuevas historias.
Se mostrarán poemas,escritos varios y desmemorias muchas. La música que me inspira,reconforta,me duerme y me despierta.Esos pajarillos en los olmos. Algún salmonconsejo, quizás algún recurso branquial a diario, o de vez en cuando. Aparecerán los sueños de toda la vida. No las ensoñaciones. Sueños para escuchar su mensaje y aprender a conectar, integrar, todas la facetas de nuestro ser multidimensional.
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