A LAS PUERTAS DEL OTOÑO
Aquellas hojas que tiemblan, a ritmo de Luna menguante,
anuncian el desenlace inevitable. Un año más. Y esas nubes,
y esas nubes. Y me obsesrvo mientras observo.
Detrás de las palabras.
Más allá de los cuerpos.
La música se desborda mansa
y riega las raíces de los dos olmos
que, por gracia y obra del universo vegetal,
quizás anden merodeando
cerca de tus pies y de tus pasos.
Cántico lunar en la madrugada.
Ahora sólo se oyen perros que ladran
y un murmullo quedo, armonioso y amoroso,
de un piano que desgrana, tecla a tecla,
la música que todo lo conecta.
Pido el deseo, la musa se despierta y me ilumina.
¿Perdido el rumbo?
Camina muy atento
a las señales.
Llegan las nubes
y me susurran suaves
canciones tristes.
Un hombre bueno
que camina en soledad
ni más ni menos.
Llega la noche
el Sol ya se despide
sin aspavientos.
¿Ves mi corazón?
Aún sigue latiendo
Aquí y Aholra.
Es un abrazo
medicina eficaz
y un gran consuelo.

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