jueves, 26 de octubre de 2023

 Ahora la pantalla en negro anima al escritor a recontar, sin aritméticas, experiencias en esta isla casi redonda. Ausencia de aritméticas y aparición de la geometría isleña, geografía geométrica o gomérica, según se mire. Desde esta terraza se mira distinto por la orientación y por la perspectiva privilegiada. Orientación Noreste. El horizonte amplio. Allá apenas a unos kilómetros que suponen cuarenta y cinco minutos en ferry la isla grande con el Teide en los tresmil, por encima de las nubes, el mar de nubes de casi siempre. Aquí abajo la costa de la isla más pequeña y redonda. El pescante y las olas que llenan de espuma la playa negra de arena y piedras. Un lugar del pasado visitado a pesar de las prohibicines expresas, peligro de desprendimientos, vallas rotas, corrosión y mucha erosión. Aquel charco artificial, como piscina salvaje llena de mar y a veces de espuma voraz. Los viajeros, turistas, bañistas, pescadores y curiosos se adentran cada día en ese mundo extraño que en otra época albergó el muelle para la carga de los plátanos. El pescante de Hermigua. Un poco más arriba hacia el Sur y al otro lado del comienzo del valle, las crestas desde donde en dias pasados se desarrollaban al atardecer aventuras de ícaros que descendían con mansedumbre hasta la playa de Santa Catalina. Ahora las sombras se adueñan de esta parte final o primigenia del valle, cada cual con su prespectiva. Por la mañana, en días soleados, se ilumina amplio y feliz, y los colores brillan dando esplendor a las rocas, las plataneras, las palmeras y todo el verde instalado por estas tierras.

Algunas veces el alisio arrecia y las nubes logran, ya cuando la oscuridad es dueña del entorno, ocultar las estrellas que tantas noches nos acompañan. 

La Crónica del viajero atento que viene y va, valle arriba, barranco abajo mientras conduce con prudencia acompañado de la mejor copilota y compañera de viaje, por esas curvas isleñas de la mar a la montaña, del sol a las nubes y a la lluvia horizontal. 

A esta hora el Sol se despide dando luz a la isla grande en la costa suroeste y tiñe de rosas las nubes y la cumbre.

Tal vez esta noche alguna estrella fugaz visite esta parte del cielo terrícola y nos haga soñar con otros mundos que están en este.



  



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