martes, 18 de febrero de 2014

     Ya sólo nos queda
el silencio y la distancia.
     Todos los sonidos,
los lugares visitados,
yacen sumergidos,
en el mejor de los casos,
en letargo o duermevela
desde siempre en el océano
infinito del Aquí y Ahora.
     Aquella foto, o la música,
el atardecer interminable
con aquél gran Sol insomne,
la palmera de porte suave
que bailaba con la farola impávida,
y tu revoloteo bajo el dosel antiguo
de aquella habitación ajada.

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Muerte y Transfiguración. Richard Strauss.

2 comentarios:

  1. Dicen los bien-pensantes del crecimiento personal que para que haya felicidad, hay que sufrir,eso requiere tiempo,pero el tiempo no espera,el tiempo es ahora.Creamos lazos irrompibles,y los lazos siempre tuvieron el buen uso de envolver regalos,envolvamos momentos inolvidables,recuerdos del mañana y esperanza del ayer.Que el silencio hable y la distancia nos una.

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    1. El Sol que te susurra
      desde Levante
      despierta tu sonrisa.

      La Primavera neurótica. Los vientos que cambian. Las cabezas como campo de batalla. Las legiones de pensamientos. Las huestes revueltas que cabalgan al galope sin orden ni concierto. Y los cuerpos como espejos, arañados, horadados, sucios y maltrechos. ¡Ay! esos pensamientos...

      La carretera de la memoria y algunos recuerdos en el arcén. Una tromba de agua arrambla con todo. Las señales arrancadas de cuajo. Ahora sigues tu camino sin ninguna referencia. Aquí y ahora. Estribillo recurrente, singular. Presente a cada instante.

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