miércoles, 12 de febrero de 2014

     Recuerdo aquél escrito de adolescencia-juventud, no sé muy bien con qué edad lo inventé, en el que, a modo de poema, había una frase que aludía a las trampas: "...trampas, sólo trampas a mi alrededor". Ahora con los años, la experiencia, los aprendizajes y los trabajos de "reformas de interiores", podría cambiar la última palabra:  alrededor por interior. Quizá consecuencia de los cimientos, la herencia, lo aprendido con patrones familiares, escolares, sociales... Puede que se trate de una percepción, aspecto o perspectiva ya estudiada por algunos maestros que han indagado en el interior del ser humano. Las trampas de la química biológica y eléctrica que atañen al funcionamiento del cerebro. ("...Mente y Cerebro..."). Descubrir esas trampas, casi de manera inevitable, a través de un arduo trabajo íntimo que nos lleva a reconocerlas, aceptarlas y, por supuesto, reconvertirlas. Podría tratarse de un proceso de transformación, en definitiva, de evolución..."Evolucionar es fácil"...

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