Desnudarse o despojarse. No es obligatorio despojarse del pasado sino, quizás, de algunas de nuestras actitudes psicológicas. Un paso importante en esta dirección podría consistir en aligerar los automatismos del pensamiento, en particular las expectativas y opiniones.
En la plena consciencia hay cuatro actitudes mentales importantes: NO JUZGAR. NO FILTRAR. NO AFERRARSE Y NO ESPERAR NADA. Cuatro actitudes que cultivar en los ejercicios de meditación, y cuatro renuncias como resultado.
NO JUZGAR significa no ceder a los juicios de valor que suelen llegar a la mente, no darles poder, no detenerse a escucharlos ni concederles todo el espacio.
RENUNCIAR A FILTRAR: permitir la presencia de sensaciones corporales, pensamientos o emociones, incluso los desagradables. Aceptar las incomodidades. Pero también, desde luego, aceptar lo bueno y lo agradable. Ni masoquismo ni hedonismo. Basta una consciencia abierta y curiosa, que acepte todo, pero que vaya donde quiera.
RENUNCIAR A AFERRARSE: no apegarse a lo agradable, que suele ser un automatismo básico. Liberarse del "ojalá que dure", liberarse de las angustias (naturales) que gravitan alrededor de la pérdida de lo que resulta agradable. Más vale saborear bien, con plena consciencia, lo que resulta agradable, en lugar de inquietarse por la futura desaparición. Es la "inquietud de la felicidad" que tanto les cuesta superar a numerosos ansiosos y deprimidos.
RENUNCIAR A ESPERAR ALGO: ¿despojarme de mis expectativas? "Pero sin expectativas, sin objetivos ¡no se va a ninguna parte!" Precisamente. En la consciencia plena no se intenta ir a ninguna parte que allí donde ya estamos...
------------------------------------------
Ya había llorado con amargura e impotencia infantil, antes de aquél sueño en torno a la epifanía. Una tarde, noche, del cinco de enero, hace mucho, mucho tiempo, en el pueblo. Mis padres, en la tienda, ocupados empaquetando los juguetes que los padres de los otros niños habían apartado para recoger más tarde. Llamaba con insistencia, unas veces gritando, otras con lamento cansino, y no obtenía respuesta. Quizás aquella tarde, noche de reyes, y mi amarga espera de lo imposible fueran el germen del sueño de los juguetes escondidos. Además nunca tuve un tren eléctrico como aquél que había visto días antes en uno de los mostradores. Me conformé con aquél que giraba en círculo y al que había que darle cuerda...El tren que no iba a ninguna parte. El tren del aquí y ahora de mi infancia.
Se mostrarán poemas,escritos varios y desmemorias muchas. La música que me inspira,reconforta,me duerme y me despierta.Esos pajarillos en los olmos. Algún salmonconsejo, quizás algún recurso branquial a diario, o de vez en cuando. Aparecerán los sueños de toda la vida. No las ensoñaciones. Sueños para escuchar su mensaje y aprender a conectar, integrar, todas la facetas de nuestro ser multidimensional.
Es curioso que tengamos que aprender a tomar esas actidudes, cuando deberian de ser innatas.
ResponderEliminarQuizás deberiamos ser educados para ello. A veces no somos lo bastante resistentes...
Yo reconozco que cuando se presentan problemas en mi vida suelo dedicarle mucho tiempo y energia. El resultado es deprimente en la mayoria de los casos, porque solo removemos continuamente el pasado.
Es por ello que todavia necesito aprender muchisimas cosas, pero a veces se me hace inevitable " el pensar". Esas incomprensiones... trantando de buscar sentido...
Debemos estar preparados. Algunos necesitaremos más tiempo que otros, pero lo conseguiremos.
Que nadie persiga el pasado
ResponderEliminarni viva esperando el futuro;
porque el pasado ya no es
y el futuro aún está por ser.
Lo que hay que ver cabalmente
es lo que ahora surge a cada momento.
("Sermón sobre el solitario feliz". Majjhima Nikaya. Los sermones medios del Buddha. Ed Kairós)